PARK PORTRAITS

29-01-2009 / 14-03-2009

Rineke Dijkstra

La serie “Park Portraits”, que se muestra por primera vez en España de forma completa, consta de 13 fotografías de gran formato que retratan a niños y adolescentes durante sus actividades y ocio diario. La serie, iniciada en 2005, está formada por imágenes tomadas en parques de varias ciudades de Europa, China y Estados Unidos como Barcelona, Madrid, Ámsterdam, Liverpool, Nueva York y Xiamen.

Rineke Dijkstra forma parte ya del selecto grupo de los creadores del siglo XXI cuyas obras son consideradas un icono del arte de nuestro tiempo. El trabajo de Dijkstra es paradigmático de una nueva manera de interrogar la realidad en busca de respuestas contemporáneas sobre la identidad, las relaciones familiares y culturales, la naturaleza y el lenguaje. Sus imágenes equilibradas y neutras son la representación de una falsa simplicidad que no deja indiferente al que se sitúa delante de ellas. Situaciones de calma y estados de extraña armonía en los personajes, descolocan al espectador, que siente cierta incomodidad ante una imagen que inquieta por su fragilidad o por la intemporalidad que interpreta.

En sus diferentes series consigue elaborar una nueva interpretación de la representación del individuo en el sentido clásico. Sus retratos buscan en el presente una expresión clásica, tanto en el aspecto formal como en su contenido. La artista construye, mediante la elección de los lugares que ocupan las personas, lugares que son, en cierto modo, los escenarios para sus fotografías. Dijkstra dibuja y construye estos lugares mediante su encuadre, tanto si son exteriores como interiores. El paisaje entonces es el decorado: proporciona la construcción de la imagen, es el fondo sobre el que se incorpora la figura.

Las composiciones de Rineke Dijkstra responden a un gran clasicismo formal que recuerda en cierto modo al de los retratos de Thomas Ruff o las imágenes de edificios industriales de los Becher. Sus fotografías anteriores partían siempre de los mismos elementos: figuras centrales aisladas sobre fondos neutros. De este modo, no deja que el espectador se distraiga, permitiéndole concentrarse en todos los detalles que definen la identidad de los protagonistas.

Los retratos de Dijkstra son de una gran intensidad psicológica y casi siempre muestran un momento de tránsito en la vida del representado, ya sea una madre que acaba de dar a luz o un niño a punto de entrar en la pubertad. La engañosa simplicidad del trabajo de Dijkstra esconde un gran sentido de la composición y una sensibilidad plástica que conecta con la pintura de Ingres, Rembrandt o de los pintores flamencos. En fotografía los referentes de la artista son Diane Arbus y August Sander. Como en el caso de las fotografías de Arbus, las imágenes de Dijkstra resultan inquietantes bajo una apariencia de normalidad. Como en los retratos de Sander de personas del siglo XX, sus series tienden a la abstracción y al concepto. Rineke Dijkstra crea retratos que nos constituyen ningún ritual de afirmación representativo, sino que dan lugar a un equilibrio en la representación de individualidades, de especificidades correspondientes a determinados grupos y también de generalidades, de una existencia humana universal (frente al nacimiento y a la muerte). Y con ello consigue crear una interpretación muy personal del retrato clásico.

En la época de las poses agresivas, de los gritos agudos, con esta presencia callada, plena, Dijkstra crea una nueva forma de la monumentalidad y una nueva forma de la belleza en el retrato fotográfico. El lenguaje visual que utiliza Dijkstra para indicar lo escondido y lo visible no es retórico, sino modesto en extremo. No obstante, el silencio introvertido que muestran los retratados llega a alcanzar una presencia casi monumental, que atrapa de forma inequívoca al espectador y de la que no es fácil liberarse.

Rineke Dijkstra