Nicolas Muller nace en Hungría en 1913 y tiene una extraordinaria formación académica auspiciada por un padre extrañamente liberal, que queda truncada por la persecución nazi a los judíos. Huye y recorre media Europa conociendo a muchos de los más grandes creadores del momento como Robert Capa y Brassaï. Aficionado a la fotografía desde joven, colabora en Francia con medios como Paris Match y France Magazine. Se exilia de nuevo en Portugal, después se instala en Tánger donde ilustra dos libros sobre Marruecos y se enamora de su luz. A mediados de los 40 llega a España, donde encuentra un poco de tranquilidad tras tantos años errantes. Abre un estudio, realiza varias exposiciones e ilustra numerosos libros hasta que en 1980 deja la fotografía.
Además de fotógrafo, Muller hace una gran labor de documentación. En 1940 le encargan documentar la entrada del nuevo califa en Tetuán, en un trabajo que tiene una gran relevancia histórica. Retrata también a personajes ilustres como Camilo José Cela, Azorín o Pío Baroja, pero quizá el verdadero mérito de su ingente obra es el de convertir en personajes a tantas marineros, niños, ancianos de cuyas vidas anónimas nos queda hoy testimonio gracias a su cámara.