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El legado de un territorio común: así hemos vivido el arranque del ciclo de experiencias de Perrier-Jouët y La Fábrica
06 jul. 2026
Las cuatro primeras citas exclusivas logran redefinir la idea de lujo contemporáneo a través del diseño, la artesanía, el paisaje y la filosofía en escenarios únicos de la capital.
El territorio de experiencias compartidas impulsado por La Fábrica y Champagne Perrier-Jouët ha consolidado su primera fase, erigiéndose como un ecosistema vivo donde el arte, el diseño y la sostenibilidad conversan en un mismo plano. Bajo el signo de la anémona —emblema de la maison— y con el comisariado experto de Eloy Martínez de la Pera, este ciclo ha propuesto una exploración profunda sobre las disciplinas de vanguardia y los oficios tradicionales, transformando diferentes espacios en escenarios de aprendizaje, tacto y pensamiento crítico, donde la cuidada propuesta gastronómica se ha maridado con la sugerencia poética de los champagnes de la firma.
El viaje comenzó en Carabanchel con El ritmo de la naturaleza, una cita en el estudio ACd/O de Álvaro Catalán de Ocón que unió diseño sostenible, la tradición textil de Elena Goded (Ábbate) y el magnetismo performativo de ELAMOR. A esta le siguió Eco-sinfonías: la estética de la sostenibilidad en el estudio floral de Loreto Aycuens, un encuentro en torno a la naturaleza junto a las paisajistas Muñoz y Moreu y la música de Ana Alcaide.
La artesanía fue la protagonista en la tercera parada, Diálogos de artesanía y tiempo, en el taller de Guille García-Hoz junto al filósofo Iván de los Ríos y el ceramista Juan Carlos Albarrán, donde los asistentes se aproximaron al modelado del barro desde la experiencia sensorial. Como cuarto hito, el espacio de Elisava Madrid acogió La mesa como punto de encuentro, una inmersión en el pensamiento crítico a través de una cata socrática dirigida por María Ángeles Quesada y Boris Olivas, enriquecida por la compañía ELAMOR. Todo ello envuelto por las cuatro escenografías de naturaleza viva diseñadas por la artista floral Covadonga Villamil para conectar cada espacio con el alma de la maison y la cuidada identidad gráfica de la ilustradora Carmen García Huerta.
La acogida de este itinerario inicial por parte de los asistentes confirma el éxito de una propuesta calificada unánimemente como memorable, enriquecedora y de una sensibilidad excepcional. Los participantes han destacado el valor de detenerse a contemplar la belleza desde enfoques armónicos y atemporales, celebrando la oportunidad de reflexionar y contrastar opiniones en un formato diferencial.
Lejos de ser una despedida, este primer capítulo reafirma la solidez de una alianza estratégica global que continuará sus pasos próximamente ampliando este ecosistema hacia otras parcelas de la cultura. Con este gran arranque, la unión entre La Fábrica y Perrier-Jouët deja una huella íntima en la memoria cultural de la ciudad, demostrando que el verdadero lujo contemporáneo reside en la emoción, el aprendizaje continuo y la experiencia compartida.