El trabajo se articula desde una paradoja central: los millones de visitantes que cada año llegan a la isla en busca de un paisaje idílico participan, de forma directa o indirecta, en la degradación de ese mismo entorno. Terra Ferma se sitúa precisamente en ese punto de fricción entre deseo, consumo y destrucción.
Para materializar estas ideas, Amengual colabora con la diseñadora italiana Fiorenza Pinna, con quien da forma a un libro que destaca tanto por su concepción formal como por su proceso material. Las fotografías que componen la publicación han sido previamente impresas y desgarradas por el propio autor, dejando al descubierto la materialidad del soporte fotográfico. Posteriormente, esos fragmentos rotos —o incluso simples restos— son nuevamente fotografiados. El resultado son imágenes que se presentan con una disposición clásica, pero flotando sobre fondos de color sólido que evolucionan desde marrones y ocres hasta rojizos y amarillos, tonos inspirados tanto en la puesta de sol como en los colores de la tierra mallorquina.
El objeto-libro refuerza este discurso desde su propia estructura. Terra Ferma prescinde de una portada convencional y se construye a partir de una tripa perfectamente plegada y cosida, que permite girar el libro sobre sí mismo. Su aspecto blando, delicado e incluso frágil actúa como una metáfora directa de la vulnerabilidad del paisaje y de los ecosistemas que lo conforman.
¡Os esperamos!