RCR Arquitectes

Arquitectos
Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, integrantes de la RCR, ganaron en 2017 el Premio Pritzker, una especie de Nobel de la arquitectura. Los tres forman un equipo inseparable que ha llegado a la cima de su disciplina sin alejarse de Olot, la ciudad donde crecieron y desde donde siguen creando una arquitectura que reconecta al ser humano con la naturaleza y pone en valor el paisaje.

Ramón Vilalta, Carme Pigem  y Rafael Aranda pusieron sus iniciales al proyecto al que han dedicado su vida, RCR Arquitectes. Se conocieron en la Escuela de Arquitectura del Vallès y fue en 1990, al volver de un viaje a Tokio cuando, como reconocen en este amplia entrevista, decidieron que tenían que sentarse alrededor de la misma mesa. Los tres estaban muy vinculados a la localidad de Olot, y eligieron quedarse allí para hacer, desde Olot, arquitectura con mayúsculas.

Aranda, Pigem y Vilalta comparten una misma visión de la arquitectura, entienden que es ante todo un elemento de mediación entre las personas y la naturaleza. Y proyectan edificios que conviven con el entono creando una simbiosis, generando un nuevo paisaje.

Así se ve desde sus primeras obras, La Casa Margarida, el estadio de atletismo o el Pabellón del Baño en Olot. Pero también en la Casa Entremuros y en otras más reconocidas como La Casa
Horizonte en la Vall de Bianya (Girona), situada en el borde de un talud.

Nosotros de alguna manera entendemos la arquitectura como mediadora entre las personas y la naturaleza… 

A lo largo de su carrera, el equipo de RCR Arquitectes ha desarrollado proyectos culturales -el museo Soulages o la biblioteca del barrio de Sant Antoni en Barcelona- proyectos educativos
como la guardería Els Colors en Manlleu, parques, espacios públicos, viviendas y restaurantes
como Enigma o Les Cols.

En total, más de cincuenta obras, en su mayoría en Cataluña, que la prestigiosa revista de
arquitectura El Croquis ha recogido en varios volúmenes monográficos y por las que en 2017 recibieron el premio Pritzker. Un reconocimiento que confiesan, les llevo a plantearse parar, a abrir un tiempo de reflexión, para finalmente decidir que tenían que seguir su camino. Un camino propio que según según sus palabras, les lleva a soñar algo…y hacerlo realidad.