Alberto García-Alix

Fotógrafo
Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2019, es uno de los grandes nombres de la fotografía contemporánea. Su obra, reconocible por su descarnada sinceridad y elegancia, refleja sin censuras un mundo donde los amigos, las motos, los tatuajes o las drogas se funden en una visión existencial marcada por su carácter autobiográfico.

Artista al límite, motero, un hombre con una historia entera grabada a tinta en la piel, icono de una de las épocas más convulsas y creativas de la historia española contemporánea, y sobre todo alguien que, desde el hobbie, se convirtió en creador de imágenes.

Alberto García-Alix desnuda en Creadores el alma del artista.

Premio Nacional de Fotografía y reconocido internacionalmente, Garcia- Alix ha construido una carrera en torno a sus experiencias vitales, alimentando su creatividad de excesos, miedos, pérdidas de amigos y familiares por la trampa de la heroína y una tendencia a la vida al límite.

Garcia-Alix bucea en sus recuerdos y nos conduce por aquellos amigos que marcaron su vida, como Ceesepe o Fernando Pais. Nos transporta a un Madrid ávido de libertad y experiencias después del oscurantismo y el miedo de la dictadura. Habla con tanta crudeza como sinceridad de su relación con las drogas, la enfermedad, y de su forma de manejarse en la vida y en la fotografía.

El retrato es el arma de un crimen. Cuesta creerlo, pero así es. Es un arma de extremada y refinada maldad que de golpe no mata, pero matará…Hiere donde más duele, sin piedad golpea y cómo golpea

Estas palabras del autor dan comienzo a este documental en el que Garcia-Alix se describe tras la cámara como un depredador que hace lo posible para cobrarse la pieza. Me considero retratista, y así me posiciono frente a lo que quiero fotografiar. Retratar es una posición física, mental, hasta ética, muchas veces.

Desde un pensamiento trágico de la vida, Garcia-Alix recoge en sus retratos la dignidad del ser humano. Creaciones audiovisuales como Mi alma de cazador en juego o proyectos editoriales como El canto de la tripulación desvelan a un creador completo que utiliza su arte tanto para sanar su alma como a modo de “excusa” para reunir a los amigos.