El próximo 31 de mayo finalizará la exposición Selected Early Works, una selección de fotografías y vídeos de performances históricas de Marina Abramovi?, en La Fábrica Galería . La muestra reúne fotografías de obras clave en la carrera de la artista serbia como Rhythm 4 (1974), Rhythm 10 (1975), Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful, (1975) y Relation in Time (1977). Incluye vídeos de esta última performance así como de Breathing in/Breathing out with Ulay (1978).

Desde los inicios de su carrera, Marina Abramovic (Belgrado, 1946) trabaja en solitario. Tras un breve contacto con las instalaciones sonoras, comienza a realizar sus primeras performances: Rhythm 4, Rhythm 5 (ambas de 1974) y Rhythm 10 (1975), que estuvieron salpicadas por el escándalo. Siguiendo la idea -común a todos los performers– de  sentir el mundo a través de la experiencia personal del cuerpo, la artista trató de indagar en los límites de la resistencia moral y física, reflexionando sobre los patrones de comportamiento de la mente y el organismo. Su idea era establecer un diálogo energético con los espectadores.

Desde 1975 y hasta 1988, Abramovic comienza a trabajar con Ulay. Pocas veces en la historia del arte una relación afectiva entre dos artistas ha dado tantos frutos a nivel creativo. Su complicidad y atracción, así como su excelente sintonía y entendimiento, les hizo crear un núcleo de trabajo centrado en su propia relación como pareja. En performances como Relation Work (1976), Relation in Time (1977) o Interruption in Space (1977), Abramovic y Ulay reflexionaban sobre las condiciones dualísticas en las que crecía su relación: hombre/mujer, soledad/compañía, deseos/prohibiciones.

En la performance Rhythm 10 (1975), Abramovic exploró elementos del ritual y el gesto. Utilizando 20 cuchillos y dos grabadoras la artista jugó a la ruleta rusa. Mediante golpes rítmicos de cuchillo entre los dedos de su mano, cada vez que se cortaba cogía un cuchillo nuevo del montón que había dispuesto y grababa la operación. Después de cortarse veinte veces, reprodujo la cinta, escuchó los sonidos y trató de repetir los mismos movimientos, intentando repetir los errores, uniendo de esta forma el pasado y el presente. Con este trabajo, Abramovic se propuso explorar las limitaciones físicas y mentales del cuerpo -el dolor y los sonidos de las puñaladas, el doble sonido de la historia y la repetición- y comenzó a considerar el estado de conciencia del performer. “Una vez que entras en el estado de performance puedes empujar a tu cuerpo a hacer cosas que en condiciones normales jamás harías”.

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